La historia de Darío con paredes y ventanas

En la ciudad de León, Nicaragua, es común encontrarse con casas de gran valor histórico, estilo colonial. El adobe en las paredes, y las tejas de barro, con las lluvias inundan la ciudad con un singular olor a historia. Precisamente llovía a cantaros, cuando visité uno de los sitios con mayor valor turístico de la ciudad: el Museo Archivo Rubén Darío.
El museo por fuera tiene la apariencia común de una casa leonesa, pero dentro se encuentran las piezas más valiosas de la historia dariana, así lo relata Noel Alberto Ulloa, guía turístico por tres años de este lugar.

Según el guía, el museo fue fundado por tres personajes representativos de la época: el intelectual Edgardo Buitrago Buitrago; el rector en aquel entonces de la UNAN-León, Mariano Fiallos Gil y el alcalde de la época, Gustavo Sequeira Madriz. Es por iniciativa de Buitrago que se inician las gestiones para recuperar la casa donde vivió Darío su infancia y adolescencia, para transformarla en lo que conocemos hoy.

La casa originalmente era más grande, al igual que la mayoría de las casas coloniales, pero según Noel Ulloa, Rubén Darío Sánchez, hijo del vate, la vendió y posteriormente fue dividida en varias partes. Son tres piezas las que faltan para que la casa esté completa.
El museo se funda el 8 de febrero de 1964 y con el tiempo se han ido recopilando elementos importantes de la vida de Darío. En la casa podemos encontrar muebles del siglo XIX, de los cuales la mayoría pertenecieron a la familia del poeta, además una colección de ejemplares de las obras darianas en sus versiones más antiguas.

Sin duda lo que más llama la atención es la cama dónde murió el poeta, el crucifijo que tenía en sus manos y las máscaras mortuorias que se fabricaron después de su fallecimiento. También encontramos retratos del poeta y sus familiares, así como cuadros y esculturas inspirados en sus poemas.

En esta misma casa, años más tarde vive el poeta Alfonso Cortés, mejor conocido como “el poeta loco”. Alfonso padecía de esquizofrenia y un día al ser encerrado en su cuarto en medio de una crisis, forzó los barrotes de la ventana. Hoy en el museo se conservan los barrotes originales doblados por la fuerza de Cortés.

Sin duda, los esfuerzos de Edgardo Buitrago dieron frutos, porque nos dejó a las nuevas generaciones el producto de todo su trabajo, nos dejó materializada toda su investigación. Son tantos los elementos históricos exhibidos en este museo que la mejor manera es vivir la experiencia y visitarlo. El sitio está abierto de martes a sábado de 8 a 12 del mediodía y de 2 a 5 de la tarde, los domingos de 8 de la mañana a las 4 de la tarde sin cerrar a medio día. Espero que con esta breve invitación se animen a visitar este valioso monumento al “príncipe de las letras castellanas”.
Museo Archivo Rubén Darío, fundado en 1964.
Foto tomada por Milena Montoya.

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